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martes, 18 de marzo de 2025

Mujeres y niñas

     Han pasado 30 años desde que más de 30.000 mujeres de 200 países se reunieran en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing para declarar, con firmeza, que los derechos de las mujeres y las niñas son derechos humanos. De aquel encuentro surgió la Plataforma de Acción de Beijing, un compromiso histórico que, respaldado por 189 países, sentó las bases para avanzar en la igualdad de género en 12 áreas clave. Tres décadas después, los logros son innegables: el número de niñas sin escolarizar en todo el mundo se ha reducido de 200 millones en el 2000 a 122 millones en 2023, un 39% menos. Al mismo tiempo, la prevalencia de la mutilación genital femenina entre las adolescentes de 15 a 19 años se ha reducido de un 47% a principios de los noventa al 33% actual. Cada vez más adolescentes alzan la voz para reclamar sus derechos. Sin embargo, estos progresos son frágiles y desiguales, y aún estamos lejos de garantizar un futuro en el que todas las niñas y jóvenes tengan las mismas oportunidades que sus homólogos.

     El informe Girls: la evolución de de los derechos de las adolescentes a lo largo de los últimos 30 años, elaborado conjuntamente por Plan International, Unicef y ONU Mujeres para conmemorar este aniversario, analiza este período de grandes cambios, riesgos y oportunidades para las niñas. Con solo cinco años por delante para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, este informe examina los avances logrados y las brechas que aún persisten en ámbitos esenciales como la educación, la protección infantil y la salud.

      Hoy, 122 millones de niñas siguen sin escolarizar, muchas de ellas atrapadas en un ciclo de pobreza y discriminación que limita su futuro. En el sur de Asia, por ejemplo, la probabilidad de que una adolescente no acceda a la educación, el empleo o la formación es tres veces mayor que la de un chico de su edad. Además, casi 50 millones de niñas y mujeres jóvenes siguen sin saber leer ni escribir una oración sencilla. La educación es la clave para romper el círculo de la desigualdad, y aunque ha habido avances, aún queda mucho por hacer para garantizar que todas las niñas reciban las herramientas que necesitan para prosperar en un mundo digital y en constante cambio.

     "Hoy, una de cada cinco niñas sigue casándose antes de los 18 años, lo que limita gravemente su educación, su salud y su independencia", indica Concha López, directora general de Plan International, autora de este trabajo,

La violencia sigue siendo una realidad cotidiana para millones de niñas y jóvenes. Una de cada cuatro adolescentes casadas ha sufrido violencia a manos de su pareja, y más de 50 millones de niñas han sido cíctimas de agresiones sexuales. También alarmante es que más de una tercera parte de los adolescentes en el mundo crea que, en determinadas circunstancias, está justificado que un hombre golpee a su esposa. Estos datos nos recuerdan la urgencia de sensibilizar para cambiar actitudes que perpetúan la violencia y la desigualdad.

El matrimonio infantil y la mutilación genital femenina han disminuido en los últimos 30 años, y en países como Burkina Faso o Liberia el porcentaje de niñas sometidas a esta práctica se ha reducido a la mitad. Sin embargo, el ritmo de cambio aún es demasiado lento. Mientras en algunos países se han logrado avances significativos, en otros la situación apenas ha mejorado. Hoy, una de cada cinco niñas sigue casándose antes de los 18 años, lo que limita gravemente su educación, su salud y su independencia.

 En términos de salud la tasa de embarazos adolescentes ha descendido casi a la mitad en las últimas tres décadas, lo que representa un avance significativo. Sin embargo, cada año, 12 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años dan a luz, y las complicaciones en el embarazo y el parto siguen siendo una de las principales causas de muerte entre las jóvenes de esta franja de edad. Si queremos garantizar que todas las niñas puedan desarrollar su potencial, es imprescindible invertir en su acceso a servicios de salud de calidad.

      El informe deja claro que los avances han sido significativos, pero no suficientes, y que la acción no puede esperar. Es urgente escuchar a las adolescentes, incluirlas en la toma de decisiones y asegurarnos de que sus necesidades y prioridades estén en el centro de las políticas públicas. Invertir en educación, competencias digitales, protección y salud es la mejor garantía para construir un mundo más justo y equitativo.

      No podemos permitirnos dar pasos atrás. La igualdad no es solo un derecho fundamental, sino una inversión en el futuro de toda la sociedad. Reafirmemos nuestro compromiso con las niñas y jóvenes de todo el mundo. Su lucha es la nuestra. Su futuro depende de lo que hagamos ahora. (El País. Planeta Futuro, 10 de marzo de 2025)

     El tema tratado en este trabajo está relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5: "lograr  la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas".

     La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

   Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas: más niñas están escolarizadas, y se obliga a menos niñas al matrimonio precoz; hay más mujeres con cargos en parlamentos y en posiciones de liderazgo, y las leyes se están reformando para fomentar la igualdad de género.

     A pesar de estos logros, todavía existen muchas dificultades: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas a todos los niveles de liderazgo político, y 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años afirma haber sufrido violencia sexual o física a manos de una pareja íntima en un período de 12 meses.

 

 

 

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