Pedro Sánchez decidió ayer (20 de marzo) dar un salto discursivo importante a su llegada a Bruselas, justo antes de entrar en el Consejo Europeo, para mostrar sus discrepancias claras con el plan de 800.000 millones de euro que anunció la presidenta de la C0misión Europea, Ursula ven der Leyen. Sánchez fue muy claro: "Tenemos algunos matices sobre el marco en el que se desarrolla el discurso del libro blanco de defensa. A mí el término de rearme no me gusta en absoluto. Creo que tenemos que hablar de otra manera, dirigirnos de otra manera a nuestros ciudadanos cuando hablamos de la necesidad de mejorar las capacidades de seguridad y defensa".
Sánchez no rechaza el fondo del plan, ni la idea de que haya que aumentar el gasto de defensa. Pero lleva semanas intentando que se incluyan también los gastos en seguridad, es decir no solo armamento sino inversión para cibeseguridad, control de fronteras o lucha contra el terrorismo. Sánchez sí discute el discurso político,y esto supone un cambio significativo en un momento en el que el presidente vio en la ronda de portavoces que hiso la semana pasada que en muchos de sus aliados, y también en Sumar; existen mucha discrepancias con la idea del aumento del gasto en defensa.
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