Hablar de armas, de guerra y de seguridad se ha vuelto habitual en una Unión Europea que fue construida como proyecto de paz. En plena carrear por equiparse militarmente, la presidenta de la Comisión Europea ha fijado el año 2030 como meta para que Europa complete se rearme y apuntale como autónoma una defensa que hoy depende de EE UU. "Europa debe contar con una sólida estrategia de defensa", recalcó ayer (18 de marzo) la conservadora alemana en Copenhague, donde insistió en que la UE debe desarrollar las capacidades necesarias para una "disuasión creíble".
Bruselas ha iniciado una campaña para que los Estados miembros ensanchen su gasto en defensa y va a poner en marcha un nuevo fondo de 150.000 millones de euros en préstamos que se nutrirá de deuda común. Con ese dinero, Bruselas espera movilizar (eso sí, a través de los presupuestos nacionales) otros 650.000 millones de euros, lo que eleva a 800.000 millones de euros la cantidad a la que aspira el gran proyecto europeo de rearme.
Las autoridades europeas han diseñado ese fondo de préstamos para que tenga unas condiciones muy flexibles y fomentar así que los Estados miembros lo pidan. Se podrán solicitar hasta 2027 y las capitales tendrán 45 años para devolverlos, según detalla el documento. La esencia del paquete de 150.000 millones, que por primera ves dispone el uso de deuda común para la adquisición de material militar, es que se emplee en compras conjuntas entre conjuntas entre pa´ses, sobre todo en áreas prioritarias, como defensa aérea y antimisiles, sistemas de artillería, misiles, municiones, drones, sistemas antidrones, ciber seguridad, guerra electrónica o movilidad militar (Fuente: El País, 19 de marzo de 2025)
Todo ello supone un gran retroceso en el proceso de humanización de las autoridades europeas.
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