Se puede afirmar que el modelo que la humanidad ha venido utilizando para la gesti´pm de los bienes naturales y el repart0 del bienestar no responde verdaderamente a la denominación de buen desarrollo, pues ha producido una situación ecológica grave y, en lo social, tiene sumida en la pobreza a más de la mitad de la humanidad. Este modelo podría denominarse, si acaso, desarrollista, pues ha hecho es exacerbar la explotación de los recursos naturales y las desigualdades sociales, generando una crisis ambiental de gran magnitud.
En el plano ecológico, problemas tan preocupantes como cambio climático, la deforestación, la contaminación del agua, aire y suelos, la extinción acelerada de especies ... dan cuenta de la insostenibililidad del derrollismo y de los enormes riesgos que supone seguir adelante con él. En el terreno social, el empobrecimiento de muchos países, el porcentaje de personas que pasan hambre, el problema de las migraciones ..., nos habla de un injusto y desigual acceso a los recursos. En cuanto a los problemas culturales, baste decir que la extinción de culturas originarias representa una de las mayores pérdidas de diversidad de nuestro tiempo.
La posición desarrollista nos conduce a un callejón sin salida, pues los criterios económicos que la sustentan no se llevan bien con las leyes de la naturaleza ni con el necesario equilibrio en el acceso a los recursos que demanda la humanidad, La crisis es mundial, pero en un sentido nuevo, porque no se trata de un momento crítico en medio de un proceso bien orientado, sino del resultado de haber emprendido una dirección equivocada y da haber utilizado medios inapropiados,
Hablar de desarrollo sostenible significa situarse en otra òptica, contemplar las relaciones de la humanidad con la naturaleza desde enfoque distintos, comprender el derecho de todos los seres humanos a participar en los beneficios del bienestar. Supone, desde luego, una transformación en las relaciones entre economía, ecología y ética; significa comenzar a pensar y actuar con una lógica diferente, tomando en cuenta los límites de lo biosfera, la redistribución social y la diversidad cultural.
La sostenibilidad debe concebirse, entonces, como el horizonte que dinamiza a una sociedad hacia el equilibro ecológico, la equidad social y la diversidad cultural. Así entendido, este concepto nos remite tanto a la acción (el proceso de desarrollo sostenible) y plantea a las metas de esa acción (que nos orientan hacia un desarrollo viable) y plantea la necesidad de una coherencia entre los objetivos que perseguimos al adoptar las políticas y estrategias de desarrollo y los medios, modelos de conocimiento y las estrategias que utilizamos para alcanzarlos. (Fuente: María Novo Villaverde, El desarrollo sostenible, Su dimensión ambiental y educativa. Publicado por la Editorial Pearson y la Organización de Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
"Nuestras vidas empiezan a acabarse el día en que guardamos silencio sobre las cosas que realmente importan", Martin Luther King +
No hay comentarios:
Publicar un comentario