....
Cuando el presidente Luiz Inácio Lula de Silva ganó las elecciones, en 2022, su primer viaje fue a la cumbre del clima de la ONU en Egipto para proclamar que Brasil volvía a la primera línea de la batalla por el medio ambiente. Se empeñó en acoger una cumbre climática y hacerlo por primera vez en la Amazonia, pese a la pesadilla logística que supone. El día ha llegado, Desde hoy y durante dos semanas largas, la ciudad de Belém, en la cuenca del río Amazonas, será la sede del debate mundial para combatir el calentamiento global.
Comienza con una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno -- buena parte de Sur Global. europeos como Emmauel Macron, Keir Starmer o Pedro Sánchez..pero sin Jinping Xi y con el boicoteo de Donald Trump -- que durara hoy y mañana. Y el lunes comenzará la negociación. con unos 170 países acreditados, sobre qué pasos dar, a qué ritmo y cómo pagar para cumplir los Acuerdos de París.
Lula quiere que los líderes políticos y los negociadores saboreen los desafíos que entrañan esa Amazonia. "No queremos que sea un mercadillo de productos "ideológico, queremos algo muy serio y que las decisiones pase a ser implicadas".
Las prioridades del país anfitrión son lograr consensuar una mejora de la financiación de las medidas para afrontar la emergencia climática, impulsar los biocombustibles (que son cotidianos en el país sudamericano) y presentar un fondo de inversión para costear la preservación de los bosques tropicales.
Esta cumbre climática se distingue de cualquier otra por el escenario, porque se celebra en la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo, que desempeña un papel central en la regulación de las lluvias regionales y la temperatura planetaria Belém, una ciudad con 1,3 millones de vecinos, encarna bien los desafíos de u planeta que rompe récord tras récord de calor y en el que los eventos climáticos extremos se suceden. Con una sensación térmica de 31 grados y un75% de hmedad a primera hora de la mañana, el calor y, entre noviembre y marzo, también las lluvias torrenciales son parte del entorno.
Aunque el presidente Lula invitó a Trump a la cumbre de Belém, cuando ambos se reunieron recientemente en Malasia. Estados Unidos no enviará ningún alto cargo, tras certificar que abandona oficialmente la lucha contra el cambio climático.
El Gobierno brasileño espera a 57 jefes de Estado y de Gobierno, incluida una buena representación del Sur Global además de varios líderes europeos, entre ellos Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. La reunión de líderes se estructura en torno a los discursos de cada uno. No se espera que alumbre una declaración final. El lunes, comienza .a negociación técnica, la de los repretantes de los países.
El presidente Lula ha mantenido se empeño de traer la COP30 a Belém pese a los colosales retos logísticos de celebrar un encuentro internacional con 40.000 invitados en una ciudad con infraestructuras muy precarias y un parque de hoteles insuficiente. Un grupo de países africanos llegó a pedir a la ONU el traslado de las negociaciones a otra sede porque Belém superaba su presupuesto. Brasilia ha pagado el alojamiento de las delegaciones más pobres.
Está por ver cómo abordan los negociadores la cuestión de los combustibles fósiles, que es un asunto espinoso para el país anfitrión, pues la petrolera semiestatal Petrobras es una de sus mayores. El compromiso de Lula de liderar con el ejemplo ha quedado en entredicho porque hace dos semanas su Gobierno abrió una nueva frontera petrolera al autorizar prospecciones de crudo en una zona antes inexplorada por Brasil, frente a la costa de la Amazonia, en la línea del ecuador. (Fuente: El País, 6 de noviembre de 2025)
No me parece oportuno hacer un comentario. A continuación, en una nueva "píldora para pensar" debo mencionar la opinión de la Unión Europea,
No hay comentarios:
Publicar un comentario