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viernes, 31 de mayo de 2024

Cambio climático en Ciudad del Cabo

     "Nuestra vida es sencilla: cada vez que Coca-Cola, Pepsi o Volkswagen abren una fábrica en Ciudad del Cabo  trasladamos a nuestras familias, construimos nuestras chabolas de plástico cerca de ese almacén o fábrica y pedimos que nos contraten”, señala Fikile Hlabiso, de 58 años. Este sudafricano vive, como otras 900.000 persona en su mayoría negras y mestizas, en los barrios marginales de Ciudad del Cabo capital costera de Sudáfrica. Para estos habitantes, es habitual migrar dentro de la urbe y levantar su precaria vivienda de zinc o plástico junto a una fábrica gigante porque saben que esa proximidad puede proporcionarles trabajos ocasionales.

     La vida de este sudafricano es un ejemplo perfecto de los traslados dentro de las grandes ciudades de millones de personas pobres que, desde principios del siglo XX, fueron una mano de obra barata para la industrialización colonial holandesa en los cultivos vinícolas, las minas de oro y los centros de fundición de hierro de todo el país. Sin embargo, el el cambio climático  está haciendo que los habitantes de los barrios marginales de Ciudad del Cabo se replanteen esta forma de vivir.

      La familia de Hlabiso ha vivido en chabolas de zinc en Ciudad del Cabo desde 1980, alternando entre los distritos industriales en el este y los del sur, cerca del océano Atlántico, donde es posible encontrar puestos de trabajo en la hostelería y la pesca. Él y su familia estuvieron asentados en uno de estos distritos durante al menos cinco años, hasta que las empresas dejaron de necesitarlos para trabajos eventuales.

     "Pero el último lustro ha sido diferente", afirma. “Mi familia y 20 de nuestros vecinos de toda la vida nos hemos mudado dos veces en los últimos cinco años, ambas para escapar de asentamientos en distritos bajos donde las crecidas de los ríos y las tormentas marinas arrasan la tierra”, explica. “Pero además, para evitar las tormentas peligrosas, los incendios y las zonas inundadas, tenemos que alejarnos 30 kilómetros de las fábricas que pueden contratarnos. Pero si nos quedamos para trabajar, el clima nos matará antes que el hambre. Es una elección dolorosa”, se lamenta.

     En toda Sudáfrica, viven unos cuatro millones de personas en estos asentamientos de precarias viviendas de madera, zinc o plástico, según explica Lebogang Maile, subsecretario de Vivienda en Gauteng, la provincia más industrializada del país. En estas barriadas, las personas carecen de conexión a las redes municipales de agua, alcantarillado o electricidad y en muchos casos, en su interior se concentran los peores casos de delincuencia violenta.

     Sudáfrica es, según el Banco Mundial, el país más desigual del mundo, y dentro de ella, Ciudad del Cabo, donde vive la población blanca más numerosa y rica, es conocida coloquialmente como “la ciudad más desigual”, señala el economista Carter Mavhiza. En esta urbe, el 20,5% de sus 4,4 millones de habitantes viven en asentamientos informales, según un informe del gobierno de 2020 Estos barrios de chabolas ocupaban 1,292 hectáreas ese año, lo que supone un incremento del 15% en terreno construido en dos décadas, según un estudio de 2023.

     Muchos de sus habitantes se replantean ahora adónde migrar en la ciudad. Después de sufrir algún fenómeno climático adverso, es cada vez más frecuente alejarse de la enfurecida costa atlántica, pero también tratan de evitar las colinas boscosas donde las crecientes olas de calor provocan incendios mortales, y de las zonas donde el desbordamiento de los ríos puede devorar los terrenos.

     Shamiso Mupara, científico medioambiental y defensor de la reforestación, explica: “Las borrascas atlánticas de Ciudad del Cabo generan tormentas más feroces, aumentando la magnitud de las olas del océano y las crecidas de los ríos, que invaden más tierra. También las temporadas de incendios de la ciudad están variando y ahora los fuegos se producen en meses poco habituales”. Entre 2015 y 2017, Ciudad del Cabo registró sus precipitaciones más bajas, lo que provocó una grave escasez de agua potable y el temor al día cero, cuando se esperaba que la urbe se quedara sin agua, recuerda Mupara.

     Jongile Mbuzana, que trabaja por temporadas separando uvas cada vez que se amplía o abre una nueva fábrica de vino en Ciudad del Cabo, asegura que el peligro del clima es doble. “Al principio temíamos que las frecuentes tormentas se llevaran nuestras casas mientras dormíamos; ahora, los incendios provocados por las olas de calor han quemado mi cubículo de plástico, obligándonos a mí y a mi familia a trasladarnos a una zona menos boscosa de la ciudad, porque creemos que allí los incendios no serán tan fuertes”, cuenta, explicando el peaje económico y emocional que supone andar siempre de un lado para otro.

     Estos fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático exigen a decenas de miles de habitantes de los barrios marginales de Sudáfrica tomar duras decisiones, según Tapiwa O’Brien Nhachi, un veterano experto en medioambiente que trabaja para organizaciones y consultoras en toda la región del sur de África. “Para los habitantes de los suburbios, trasladarse a terrenos más elevados para escapar de las furiosas crecidas de los ríos significa a menudo abandonar sus trabajos en fábricas por salarios mínimos, con los que mantienen a raya el hambre. Es un callejón sin salida”, señala.

     Las inundaciones, las granizadas o los incendios provocados por el cambio climático hacen que los presupuestos municipales se queden cortos en esta zona de la costa sudafricana y al mismo tiempo, provocan un amargo cisma entre las autoridades y los millones de habitantes de chabolas como Hlabiso y Mbuzana, que quieren que las ciudades compensen sus pérdidas o rehabiliten sus viviendas ilegales, a pesar de no pagar impuestos.

     “El cambio climático está desgarrando la fibra política y financiera de ciudades costeras vulnerables como Ciudad del Cabo”, añade el experto medioambiental Nhachi. “¿Cómo es posible controlar y gestionar a miles de habitantes de asentamientos ilegales que migran dentro de la ciudad como refugiados climáticos?”, se pregunta.

     Panele Mbatha es secretario de organización de Abahlali Base Mjondolo, el mayor movimiento sudafricano de presión popular en defensa de los derechos de los chabolistas, en Khayelitsha, uno de los municipios más grandes de Ciudad del Cabo, en el que proliferan los asentamientos informales. Critica que tras las tormentas que azotaron la urbe en abril y provocaron voraces incendios, las iniciativas de recuperación se centraron principalmente en las zonas residenciales blancas más ricas. “Los habitantes de asentamientos informales están abandonados a su suerte y al clima, porque se les considera ocupantes ilegales y no pagan impuestos”, afirma Mbatha. 25 de mayo

     JP Smith, jefe del Comité de Seguridad y Vigilancia de la Alcaldía de Ciudad del Cabo, coincide en que los migrantes internos de la ciudad se desplazan y “se asientan cada vez más en terrenos inhabitables, propensos a las inundaciones y no aptos para asentamientos humanos”. Sin embargo, niega que la ciudad muestre parcialidad y deje a los habitantes de los barrios marginales a merced de las catástrofes climáticas, o que se incline por desplegar los equipos de vigilancia y recuperación frente a tormentas o incendios en los suburbios blancos más ricos. Como ejemplo, explica que Ciudad del Cabo identifica cada invierno los asentamientos improvisados de riesgo y aplica medidas preventivas, como la excavación de zanjas o el despliegue de máquinas para elevar la altura del suelo y de lonas para absorber el agua de las tormentas.

     “Animamos a las comunidades a trasladarse a terrenos más altos. Los asentamientos de baja altitud, por ejemplo, los que están en zonas de captación de agua, como estanques, humedales y llanuras aluviales, han sido los más afectados y siguen anegados debido a los altos niveles freáticos y las constantes precipitaciones. Esto supone grandes riesgos para la salud y la seguridad”, afirma.

     Rob Quintas, responsable del Comité de Movilidad Urbana del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo, culpa a los habitantes de los barrios marginales de obstaculizar las iniciativas para mitigar los desastres climáticos. Dice que cuando los migrantes de los asentamientos ilegales se instalan en las épocas secas en estanques de retención, cometen un gran error. Esos estanques están hechos específicamente para contener la escorrentía de las aguas pluviales. “En la época de lluvias, durante el invierno, los que vivan ahí sufrirán inundaciones “, advierte.

     Hlabiso replica indignado: “Somos migrantes climáticos que vivimos en su ciudad y somos negros. Existimos. Si nos trasladan a casas construidas en terrenos más altos, nos alejarán de las fábricas que pueden darnos empleo y llevar comida a la mesa. (Fuente: El País. Planeta Futuro. Ashley Simang, Ciudad del Cabo, 25 de mayo de 2024)

     En más de una ocasión he descrito el impacto del cambio climático en países pobres. En ningún  caso, se ha mencionado que a los países ricos eso les hubiera preocupado. En la actualidad, una parte importante de los países del primer mundo estás gastando mucho dinero en comprar armas y no piensan cómo ayudar a los países pobres frente a las consecuencias del cambio climático del que ellos no tienen la culpa. ¿Dónde está la empatía y solidaridad que, según múltiples estudios científicos, caracteriza a la especie humana?
 

jueves, 30 de mayo de 2024

En busca de dinero para armas

     En la Unión Europea, por primera vez, la partida de Defensa fundamente, la industria armamentística- tendrá un capítulo propio en los presupuestos comunitarios, como tienen  ahora la Cohesión -el buque insignia de la solidaridad europea- y la Política Agraria Común (PAC), dos elementos nucleares que experimentarán reformas estructurales que desencadenarán una feroz batalla, avisan fuentes comunitarias.

     La lucha por los fondos europeos y por cómo repartirlos será dura.La mayoría de los Estados miembros coinciden en que se necesita dinero para el rearme, y un capitulo específico que ayude a nutrir la primera Estrategia Europea de Defensa, que planea compras conjuntas, arsenales compatibles y almacenes de emergencia. Pero la cuestión es de dónde sacarán los fondos. Voces socialdemócratas ya han remarcado que no se puede recortar de otras partidas. A países como Italia o España les preocupa que la nueva partida sea a costa de perder fondos agrícolas y de cohesión.

     "La política de cohesión no puede ser sacrificada en ese contexto", dice la comisaria encargada de esa cartera. Sin embargo, la mayorías de fuentes consultadas, avistan ya que se reformará. También los fondos para la agricultura. Preservar la PAC. y el buque insignia de la solidaridad europea consagrado en los fondos de cohesión ha sido objetivo prioritario de algunos países europeos.

     La nueva Comisión Europea tendrá que presentar el primer borrador de la estructura presupuestaria, para el periodo 2028-2034, el próximo año. Pero el debate ya está caldeado. (Fuente: El País, 28 de mayo de 2024)

     Puesto que todo depende del resultado de las próximas elecciones europeas, toda la responsabilidad depende de los ciudadanos. Por mi parte, espero que no olvidemos que las armas  que solo sirven para matar a niños, niñas y adolescentes inocentes, y para destrozar el planeta Tierra en que vivimos. Además el dinero que empleemos en comprar armas lo necesitamos para dar de comer, educación, servicios de sanidad...a muchas personas. 

     Por todo ello. muchos decimos alto y claro: "NO A LA GUERRA".

miércoles, 29 de mayo de 2024

Echar inmigrantes. ¿Disparate?

     A Europa le urgen, de aquí a 2050, entre 40 y 50 millones de nuevos trabajadores, estiman varios informes y EE UU requerirá en igual fecha "duplicar su nivel", de más de 45 millones, Sucede en todas partes que los  beneficios de este fenómeno se expandan a todo el mundo laboral.

     Sucede en todas partes que los beneficios de este fenómeno se expandan a todo el mundo laboral. En EE,UU, la "inmigración no solo perjudica, sino que beneficia a los trabajadores americanos", porque "los complementan, más que competir con ellos", al exhibir distintas preparaciones, y porque "crean nuevas compañías a un ritmo doble que los nativos".

     Tampoco erosionan el estado del bienestar. Al revés, si se redujeran a la mitad, la Seguridad Social perdería 1,5 billones de dólares en 75 años /Fwd,us).

     Y el viejo debate europeo sobre se los inmigrantes inactivos (estudiantes, jubilados y otros) suponen una carga, se zanjó hace un decenio cuando un gran estudio para la  Comisión puso de manifisto que su coste total era el 0,001 del PIB de la UE.

     Sucede lo inverso, por su impulso vial y su juventud, la inmigración cotiza más que gasta. También la contribución al "amento de la productividad de las economías de acogida es un resultado empírico clave" de los estudios científicos, subraya el FMI. (Fuente:El País, 27 de enero de 2024)

     Si acoger a los inmigrantes conlleva tantas ventaja no se entiende la reciente política europea.

     El Objetivo de Desarrollo Sostenible 8: "promover el crecimiento económico inclusivo y sostenido, el plena empleo y el trabajo decente para todos". Desde mi punto de vista, si los jóvenes de los países  pobres vienen a a trabajar a los países ricos no contribuyen a alcanzar ese objetivo, a no ser que envíen a uss países parte de lo que ganen en los países ricos


martes, 28 de mayo de 2024

La empresa ante la crisis sistémica

     En septiembre de 2023, en la cumbre de Naciones Unidas de Nueva York, se revisó el estado global de consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El resultado fue muy desalentador: tras ocho años de implementación de la Agenda 2030, tan solo el 15% de los ODS están en vías de cumplimiento. En diciembre del mismo año, en la COP28 de Dubaí, se hizo el primer balance histórico de los objetivos de descarbonización establecidos en el Acuerdo de París en 2015. Los resultados fueron también preocupantes: exceptuando el breve instante pandémico que frenó las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero), el resto del tiempo las emisiones globales no han hecho más que aumentar. Por si fuera poco, el año 2023 fue un año de ebullición, en palabras del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. No solo se  batió el récord histórico de temperatura global desde que se tienen registros; también se dieron indicios de superación en varios puntos de inflexión (tippimg points). Por ejemplo. algunos científicos apuntan a un potencial colapso de la corriente del golfo (AMOC) antes de lo previsto, o la perpetuación de grandes períodos de sequía que, en el caso de España podría ser el primer indicio de desertificación. Aunque quisiéramos t debiéramos ser optimistas, la evidencia científica nos obliga a compensar el optimismo con grandes dosis de realismo.

     Ante el creciente empeoramiento de los indicadores globales de sostenibilidad, nuestra obligación es hacer una interpretación que vaya a la raíz estructural de los problemas, en lugar de analizar sus síntomas. Por este motivo, debemos referimos a un contexto emergente de policrisis, crisis sistémica y riesgos sistémicos. Con este enfoque, queremos poner el énfasis, ya no en el carácter interdependiente de las crisis a las que nos encontramos expuestos, sino en su denominador común: el cuestionamiento  o peligro de un progresivo colapso del propio modelo de desarrollo que ha sustentado nuestras sociedades en las últimas décadas. Esto  indicaría que el problema no radicaría en la difícil resolución de algunas de las crisis mencionadas, sino en la necesidad de abordarlas de manera onjuta y de intentar modificar el propio sistema que las ha producido o en la necesidad de prever su  potencial rápido declive y las consecuencias que ello comportaría.

     "Tal y como están las cosas", las crisis simultáneas a las que nos exponemos se presentan como contradicciones endógenas del sistema con el qu hemos articulado nuestras relaciones sociales, nuestra economía y nuestra relación con la naturaleza y el conjunto de seres vivos que la habitan hasta el punto de amenazar con una "ruina rápida" en el caso de persistir en la misma actuación....(Este artículo, titulado La empresa ante la crisis sistémica,  del que solo he copiado una parte, se  publicó en El País el 26 de mayo de 2024 y fue escrito por Ángel Castiñeira y Ferran Curto, director y subdirector, respectivamente, de la Cátedra Liderazgos y Sostenibilidad, Esade (URL)

     No sé si debería copiar la segunda parte de ese artículo, que me ha recordado muchas cosas, entre ellas un libro de Miguel Delibes, escritor,y su hijo Miguel Delibes de Castro, biólogo; y los libros del Club de Roma.

lunes, 27 de mayo de 2024

Regalar armas

     España va comprometer hoy ( 27 de mayo de 2024) con Ucrania un paquete de armamento por calor de 1.129 millones de euros, una cifra sin precedentes en la ayuda militar nacional a cualquier país. Volodimor Zelennski suscribirá hos el acuerdo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en s visita a Madrid. El acuerdo bilateral de seguridad incluye suministros de equipos militares que van desde misiles Patriot a carros de combare Leopard, así como una amplia gana de productos de fabricación española, entre ellos proyectiles de artillería, sistemas antidrones y lanzacohetes portátiles. La mayor parte del  materia no saldrá de los arsenales de las Fuerzas Armadas, como ha sido habitual antes, sino que será africado exprofeso por empresas españolas como TRC, Indra, Escribano, Uro, Expal o Instalaza. (Fuente: El País, 27 de mayo de 2024).

     ¿Qué puedo decir? No a la guerra. Tenemos conciencia de especie. Especie animal dotada de empatía y solidaridad. Las guerras no son algo perteneciente a la verdadera especie humana. En estos momentos, existen dos tipos de personas, con la misma forma exterior, pero una perteneciente a la especie y humana y otra que por sus actos demuestran que han dejado de pertenecer a la especie Homo sapiens y que nos están dando muchos problemas 

Organización medioambiental

     Laura Clarke (Londres, 45 años es la directora ejecutiva de ClienEarrth, una organización medioambiental  formada por un grupo de abogados repartido por 60 países que desde 2007 litiga para que "gobiernos y empresas rindan cuentas de sus compromisos climáticos". Laura Clarfe explica que alrededor de 150 abogados "brillantes" que proceden del sctor privado y que han aceptado cobrar menos para entrar a trabajar en esta ONG.

     ClientEarth está detrás algunos de los principales litigios medioambientales de los últimos años contra empresas -como petroleras y líneas aéreas- y gobiernos. "El derecho tiene un gran poder para acelerar el cambio que necesitamos para la acción climática y ambiental. Cuando se utiliza el derecho en el lugar correcto y en el momento adecuado, realmente puede llevarnos a puntos de inflexión positivos muy rápidamente", dice Clarke, quien lidera esta organización desde 2022. Antes había acumulado una carrera diplomática de dos décadas en África, Asia y Europa; llego a ser alta comisionada británica en Nueva Zelanda, gobernadora de las Islas Pilcairn y alta comisionada en Samoa, Pero hace dos años dejó la diplomacia para emprender el camino de los litigios medioambientales, una herramienta en auge en el activismo climático internacional.

     Los expertos de ClientEarth no solo litigan, sino que Tamién intentan trabajar "a lo largo del ciclo de vida de de la ley", Es decir, a veces asesoran a gobiernos en la redacción de leyes y a veces desarrollan labores de "capacitación de jueces, abogados y fiscales en derecho medioambiental", "Y trabajamos con las comunidades locales y los grupos indígenas para que utilicen la ley para defender sus derecos medioambientales", detalla Clarke.

     La ONG cuenta también con sedes en Pekin, Berlín, Bruselas, Japón.Londres, Los Ángeles, Luxemburgo, y Varsovía. La de Madrid se abrió en 2021 y el equipo ahora está centrado en intentar poner freno, en los espacios marinos protegidos de España, a la pesca de arrastre de fondo, que tiene implicaciones para la biodiversidad y el cambio climático. "Se está permitiendo la pesca de arrastre de fondo sin una evaluación adecuada de su impacto y algunas de las áreas afectadas están protegidas", advierte Clarke. 

     Entre las demandas judiciales más importantes de esta ONG desde su fundación, Clarke destaca la la sentencia de 2015 del Tribunal Supremo que obligó al Gobierno del Reino Unido a mejorar su plan de calidad del aire para luchar contra la contaminación. 

     ¿Veremos algún día una condena contra los directivos de las petroleas? "No podemos descargarlo", dice sobre la posibilidad de una condena por la vía penal o civil. Y pone el ejemplo, el caso de Polonia contra la empres Enea.

     Uno de los temas en los que se ha centrado ClientEarth  está centrado en sus esfuerzos en los últimos años es el ecopostureo (greenwashing, en inglés)  de empresas de todo tipo que se intentan vender como verdes sin serlo.  (Fuente: El País, 25 de mayo de 2024) 

     Lo que acabo de escribir solo son  algunos los párrafos de la noticia. Una excusa para que ustedes me den su opinión. Gracias.



 

domingo, 26 de mayo de 2024

Tuberculosis

     “Al año, 1,3 millones de personas mueren por esta enfermedad y se infectan 10 millones todos los años” desde hace siglos, clama Ana Céspedes, directora mundial de operaciones de ISVI, una ING dedicada al desarrollo de inmunizaciones accesibles contra el sida, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas.

     La solución que puede poner fin a esta enfermedad, la que más vidas se cobraba antes de que irrumpiera la covid-19, se roza con la punta de los dedos, asegura Céspedes. Con la inversión suficiente, la vacuna más eficaz para combatirla podría estar lista en 2028. Esa inmunización, cuyo impacto en la salud global supondría salvar cientos de miles de vidas cada año —especialmente en África subsahariana, donde se concentra más del 50% de la incidencia—, lleva el sello de la marca España: descubierta por el micro biológo zaragozano Carlos Martin y desarrollada por el laboratorio gallego Biofabri, la MTBVAC es el proyecto, de los 12 en marcha contra la tuberculosis, que “más posibilidades de éxito” alberga. “Porque es una vacuna que lo tiene todo””, afirma Ana Céspedes. Todo, menos la financiación suficiente.

    “El último dato de la inversión mundial anual en vacunas contra la tuberculosis es de 144 millones de euros al año para todos los proyectos”, lamenta Céspedes. Para la MTBVAC, que recibe el apoyo de IAVI, hay “fondos europeos, del Gobierno alemán, de la Fundación Gates, de Open Philantropy, del NIH (Instituto Nacional de Salud) de Estados Unidos… pero no del Gobierno de España”, apunta la farmacéutica, que acaba de visitar el país para pedir más inversión en un proyecto que, si termina con éxito, “situaría a la ciencia española en el centro de la historia”. “Acabaría con la enfermedad infecciosa más antigua y que más muertes ha causado a lo largo de la humanidad”, afirma. Pero para ello, según los cálculos de IAVI, se necesitan unos “112 millones de euros adicionales”.

     Tenemos inversión para hacer un estudio que va a permitir probar la eficacia de la vacuna en adultos”, ya que el 90% de las personas que se infectan y mueren de tuberculosis son mayores de 18 años, explica la farmacéutica. En concreto, se está desarrollando un estudio en fase 2b, con un tamaño de 4.300 personas, que se reclutarán en Tanzania, Sudáfrica y Kenia.

      “La razón por la que se planteó este tamaño de estudio es porque permite avanzar en el desarrollo y obtener datos iniciales de eficacia”, explica Céspedes. Sin embargo, una vez concluido —se cree que en 2028—, no permitiría la aprobación de la vacuna, y sería necesario un estudio complementario para confirmar la eficacia, por lo que el remedio contra la tuberculosis se retrasaría al menos otros cuatro años y requeriría “otros 200 millones de euros adicionales”.

     Pero Céspedes dice con esperanza que existe una “enorme oportunidad”. “En conversación con los organismos pertinentes, sabemos que, si consiguiéramos ampliar el tamaño de muestra del estudio actual en fase 2b de desarrollo de MTBVAC desde 4.300 a 8.000 individuos, los resultados, en caso de ser positivos, permitirían la aprobación de la vacuna” en 2028. Para ello, IAVI calcula que se requieren 112 millones de euros adicionales, que servirían para ahorrar cuatro años de investigación y evitar millones de muertes y de personas infectadas, además de una reducción de millones de euros en I+D.

      El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha mostrado su predisposición a impulsar su desarrollo, aunque sin un compromiso sobre el papel. “En la vacuna están depositadas grandes esperanzas en el ámbito de la tuberculosis; además, sirve tanto para niños como para adultos”, explica a EL PAÍS el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, que afirma que se reunió con Céspedes en un encuentro “muy productivo”. Padilla asegura: “Nosotros, como Ministerio de Sanidad o junto con otros ministerios, recogimos el compromiso de explorar si podíamos formar parte de la financiación o la facilitación de algunos de los estudios que puedan estar pendientes. Pero creemos que el Gobierno se tiene que implicar porque es ciencia española, porque es ciencia para abordar un problema de salud olvidado y global y porque lo hacen para conseguir un producto que sea accesible y asequible para la población a la que tiene que llegar. Es una tríada que hace que no podamos estar ausentes en este proceso”, informa Pablo Linde.

     El camino hacia la MTBVAC ha sido largo. Hasta el momento, la única vacuna que existe contra la tuberculosis, desde hace más de un siglo, está basada en una cepa de Mycobacterium bovis (de vaca), “que produce la tuberculosis en el ganado, pero no viene de la Mycobacterium tuberculosis, que es la que lo produce en los humanos”, explica Céspedes. Esta inmunización es solo eficaz en niños y deja de serlo en adultos, que, según recuerda la farmacéutica, es donde se concentran el 90% de las muertes.

     Sin embargo, en 1999, Carlos Martín logró aislar la Mycobacterium tuberculosis y, “mediante ingeniería genética, quitó el gen que hace que se contagie a las personas”, explica Céspedes. Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una vacuna está atenuada solo cuando se han aislado dos genes. “Así que le quitó también el gen que hace que se esconda en el cuerpo” para que el sistema inmunitario humano lo pueda detectar. Por ello, continúa Céspedes, “la MTBVAC genera la mayor inmunogenicidad posible, pero sin llegar a causar la enfermedad” porque conserva el resto de los genes que producen la respuesta inmunitaria para preparar al organismo cuando llega el patógeno real.

     Hay más elementos que, según Céspedes, convierten a esta vacuna en la mejor opción de los 12 proyectos mundiales en marcha. “Se necesita una sola dosis, algo que es muy importante para una vacuna, porque es más barata y porque facilita el acceso, ya que no es necesario acudir más de una vez a un centro médico”, añade la experta. Y esto es “crucial” en lugares remotos, por ejemplo, de África.

     Pero además, continúa, “no necesita adyuvantes [sustancias que potencian la respuesta inmunitaria], que son muy caros”. También contribuye a la reducción del precio el hecho de que la empresa que la produce, Biofabri, “sea una compañía veterinaria, porque las vacunas veterinarias tienen un muy bajo coste”, explica Céspedes. Y la farmacéutica gallega “se ha comprometido por escrito a que el acceso a la MTBVAC sea universal”, una condición sin la que IAVI no apoyaría esta investigación.

     “Yo no conozco otro proyecto con tantas ventajas como este y que ya esté en fases de eficacia”, afirma Céspedes. Su único problema es la falta de “112 millones de euros”. (Fuente: El País. Planeta Futuro, 18 de mayo de 2024).

    Es una muy buena noticia, si se consiguen 112 millones de euros con los que se alcanzará parte, de la meta3.3  Poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles;  una meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3: "garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades."

    ¿Qué piensan ustedes? ¿Se conseguirán pronto los 112 millones de euros necesarios?